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Siguen creciendo las apuestas contra el Euro: Si la semana pasada toda la prensa se hacía eco de la apuesta multimillonaria contra el euro en forma de contratos de futuros, esta semana se han incrementado las posiciones. Ahora, hay 63.000 contratos con el euro en Chicago Mercantile Exchange, frente a los 47.000 de la semana anterior. La cifra actual equivale a 9.900 millones de dólares (unos 7.300 millones de euros).
The Economist plantea esta pregunta en momentos en los que existe el temor de que España siga los pasos de Grecia. Esto, después de que el mercado bursátil español ha presentado pérdidas durante febrero y la prima de riesgo de los bonos españoles ha sufrido subidas considerables.
Algunas voces reclaman de que España está siendo víctima de ataques especulativos. Lo cierto es que la economía española no se puede comparar con la griega.
En primer lugar, su deuda pública se encuentra por debajo de los niveles de Gran Bretaña o los Estados Unidos. Además, España no tuvo que salir al rescate de su sector bancario. “El problema es que ante el temor de un contagio financiero, los mercados han reaccionado de forma muy volátil”, reconoce el semanario británico.
Sin embargo, existen razones válidas por las que los inversores muestran cierta preocupación por España. Una de ellas, es la alta tasa de desempleo que alcanza ya el 19,5 por ciento (el porcentaje más alto en Europa). Además, la economía española aún se encuentra en recesión y no presentará signos de crecimiento hasta quizá el próximo año.
Sin olvidar que su déficit fiscal aumentó un 11,4 por ciento del PIB el año pasado, después de que la crisis provocara un incremento en el gasto público y golpeara los ingresos del Estado. El riesgo de que España termine como Grecia “dependerá de qué tan rápido este país regrese a la senda del crecimiento”, opina The Economist.
Si el Gobierno español sufre un mayor aumento en su deuda pública, provocaría una situación insostenible al estilo griego. Por lo que ha llegado el momento de que el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, “deje de gastar el dinero público a manos abiertas y evite la ruina de España”, arremete el semanario.
Cuando comenzó la crisis mundial, el gobierno de Zapatero falló en predecir sus alcances y consecuencias, percibiendo a esta situación como una especie de ‘recesión importada’ de la cual España podría salir sin un rasguño. Sin embargo, los problemas ya se encontraban en casa: se forjó una enorme dependencia del ‘boom’ de la burbuja inmobiliaria y de las bajas tasas de interés que acompañaban al euro. Es por ello que ahora, el crecimiento de España tendrá que provenir de la inversión en otros sectores de la economía, incluyendo sus exportaciones.
Algo que no será fácil de cumplir, ya que la economía española se ha vuelto de ‘baja productividad’ y ‘altos costos’. Lo que está provocando que los negocios pierdan competitividad. Como muchas veces ha sugerido la prensa internacional y en particular The Economist: “España necesita una reforma que libere al mercado laboral”.
De lo contrario, las empresas seguirán reacias a crear nuevos puestos de empleo y contratar a trabajadores fijos, y preferirán mantener a un grupo de trabajadores temporales y fomentar la masa de desempleados. Para lograr una reforma en el mercado laboral, impulsar la economía y limitar el gasto público, la revista británica concluye que España debería de seguir el ejemplo alemán o el de anteriores gobiernos españoles, que lograron acordar pactos nacionales con la participación de los sindicatos, las empresas y los principales partidos políticos.
“Zapatero tiene pocos meses para demostrar que es capaz de tomar las decisiones necesarias para prevenir que su país sufra años de estancamiento económico”, dice el británico. De no lograrlo, será tiempo de que la gente se pregunte por qué sigue ocupando el palacio de la Moncloa.
Las mujeres compran bienes y servicios diferentes a los hombres. Ellas tienen más experiencia como compradoras, le ponen más pasión y cargan con la responsabilidad de las compras para la casa, según indica el rotativo ‘The Wall Street Journal’. El diario extrae los diez típicos errores que los ejecutivos al vender productos a las féminas.
Un estudio realizado por The Boston Consulting Group, a raíz de una encuesta realizada a 15.000 mujeres y 5.000 hombres en 22 países, muestra que las mujeres realizan más del 70% de las compras de bienes de consumo discrecionales cada año, que supone el mayor crecimiento del mercado a nivel global, incluso mayor y más rápido que el consumo combinado de China e India.
Esta consultora extrae 10 típicos errores que los hombres ejecutivos comenten tanto cuando crean productos a mujeres como cuando desarrollan el márketing de dichos productos:
1. Ignorar la importancia de lo emocional.
Los hombres ejecutivos alcanzan a menudo posiciones de liderazgo en el sector manufacturero, financiero o de márketing. Ellos son recompensados y reconocidos por su habilidad para identificar beneficios técnicos y funcionales, pero con frecuencia se equivocan al ignorar la importancia de lo emocional para la mujer a la hora de adquirir un producto. Mientras la mujer se deja llevar por los sentimientos que esa compra le provoca, el hombre, realiza sus compras habituales por la rutina de reemplazar sus productos.
2. Recortar los precios para maquillar las ventas.
El maquillaje de las ventas por parte de los ejecutivos mediante ofertas o promociones surte en las mujeres el efecto contrario al esperado. Ellas, comprometidas con la calidad, piensan que los precios bajos suponen productos mediocres.
3. No cambiar los productos de un año para otro.
Los ejecutivos economizan en el desarrollo de productos, realizando mejoras enfocadas a ganar dinero a corto plazo. Dilatar el desarrollo del ciclo de un producto realizando pocos cambios en el mismo de una temporada a otra, supone dificultar la diferenciación respecto a sus competidores. Las mujeres buscan lo nuevo, lo mejor y lo novedoso y se dejan cautivar por la innovación.
4. Afeminar productos para hombres.
Los ejecutivos se empeñan en convertir para las féminas productos desarrollados para hombres. Pero lo único que hacen es cambiarle el tamaño, la forma, el envoltorio, el color o la estrategia de márketing. Sin embargo, cuando una mujer considera que el producto no ha sido originariamente creado para ella tiende a rechazarlo.
5. Equivocarse en la diferenciación.
Los ejecutivos no conocen realmente las necesidades de las mujeres. Diseñan productos para mujeres sin saber realmente lo que quieren, pro el mero hecho de hacer un “producto para mujeres”. Luego se preguntan por qué se quedan en las estanterías, según ‘The Wall Street Journal’.
6. Torpe comunicación.
El márketing se basa en estereotipos más que en señales de los problemas reales del género femenino. Normalmente, se equivocan cuando se dirigen a un segmento de mujeres, pues no conoce cuáles son exactamente sus necesidades.
7. Descuidar la necesidad de crear productos que ahorren tiempo.
Las mujeres centran su principal objetivo en cómo ahorrar tiempo y encontrar equilibrio en sus vidas. El género masculino cada vez toma más partido en las tareas domésticas, sin embargo, el mayor peso recae aún sobre las féminas.
8. Ignorar la importancia de lo social.
El sentimiento de comunidad y de empatía es una carencia en la mayoría del género masculino a la hora de crear productos y servicios. Las conexiones personales y la credibilidad son clave para las mujeres. Una clienta satisfecha con una empresa atrae a otras nueve o diez.
9. Olvidar los diseños estéticos.
Las mujeres adoran el color, mientras que los hombres no pasan del blanco y el negro. El género femenino ve en la compra de cada producto una aventura, una forma de adquirir excitante. Los hombres, en cambio, enfocan sus prioridades en la funcionalidad, la durabilidad y el precio.
10. Infravalorar la importancia del amor.
Por último, el género femenino considera que el amor es el aspecto más importante de sus vidas. Las mujeres casadas con hijos, sobre todo, tienen el menor tiempo de expresar su amor y, por tanto, buscan productos y servicios que digan ‘Te quiero’.
“Las mujeres han resistido mejor su posición en el mercado, a pesar de que cuentan con trabajos más frágiles y sus relaciones contractuales son en general más efímeras con las empresas”. Ésta es una de las conclusiones de un informe de la empresa de recursos humanos Randstad.
“La realidad es que la crisis ha incidido en primer lugar en sectores eminentemente masculinos, lo que unido a que muchas mujeres han decidido retornar o ingresar ahora al mercado laboral para apoyar económicamente los ingresos económicos familiares ha cambiado la situación que existía en el mercado laboral hace tan sólo un año”, explica Randstad.
La tasa de paro femenina, tradicionalmente mucho más elevada que la de los hombres, se sitúa en el 19,07% y la masculina en el 18,64% de la masculina. Radstad atribuye esta brecha aún existente a que “con el Plan E del Gobierno y la inyección de ayudas a los ayuntamientos, los empleos generados han favorecido principalmente a los varones, de ahí que las mujeres vuelven a aparecer con tasas de paro superiores a las masculinas. Lo cierto es que estos empleos tienen carácter temporal”.
Entre los jóvenes, el paro es muy superior entre las mujeres. Por el contrario, el desempleo femenino es menor que el masculino entre los mayores de 55 años.
La firma señala que si atendemos a la ocupación por grupos de edad y sexos se observa que mientras que entre los varones la ocupación disminuye en todos los grupos de edad, la tasa de ocupación entre las mujeres ha aumentado a partir de los 40 años. Esto se explica en que muchas mujeres que no trabajaban, con parte de su familia en paro, están decidiendo reincorporarse al mercado laboral.
De hecho, la tasa de actividad femenina ha ido aumentando paulatinamente en los últimos meses hasta situarse en el 51,70%, mientras que la masculina ha experimentado el proceso contrario y permanece en 68,14%. “En los últimos 12 meses la diferencia ha sido aún mayor: 104.100 mujeres se han incorporado al mercado laboral mientras los hombres han disminuido en 196.300″, señala el informe.
A tiempo parcial
Otro de los aspectos que beneficia a las trabajadoras es el tipo de jornada laboral. “Las empresas han reducido no sólo el número, sino la contratación de horas de trabajadores, lo que ha provocado que cada vez se recurra más al uso de la jornada a tiempo parcial. Este incremento se ha dado tanto en hombres como en mujeres, aunque es superior en el caso de las mujeres”.
Por el contrario- se han reducido los ocupados a tiempo completo (bajan en 378.800). El número de varones a jornada completa baja en 225.400 mientras que el número de las mujeres cae en 153.400.
“El tipo de ocupación todavía dice mucho sobre cómo afrontan los distintos sexos el empleo. El 40% de hombres y mujeres reconoce que accede a la jornada parcial porque no ha encontrado un empleo a tiempo completo, pero mientras los hombres eligen esta modalidad en segundo lugar para formarse, las mujeres lo dedican al cuidado de menores, incapacitados o ancianos o por obligaciones familiares o personales”, añade el informe.










